• Home
  • PAS ¿Sensibles o Sensitivas?
PAS ¿Sensibles o Sensitivas?

PAS ¿Sensibles o Sensitivas?

2 de febrero de 2023 sensibil Comments Off

La Asociación PAS España está realizando encuentros (webinars, cursos, conferencias) con profesionales de la salud mental y de la educación acerca de la Alta Sensibilidad para concienciar sobre la importancia del rasgo. Y no en pocos foros, alguien comenta:

“Pero esto del Rasgo de la Alta Sensibilidad… ¿existe? Es que profesionales de la psiquiatría comentan que lo que es en realidad, es una nueva moda entre l@s psicólog@s. Y que la Alta Sensibilidad es la nueva forma de referirse a personas con traumas.”

Para hablar con propiedad de estos temas, sin duda la RAE (Real Academia de la Lengua Española) nos ofrece mucha ayuda. En esta entrada vamos a analizar tres palabras:

1. Del término: Sensible.


PAS o Persona Altamente Sensible viene del término en inglés “High Sensitive Person”. Al leer los libros originales de la Dra. Aron pareciera más correcto hablar de Personas Altamente Sensitivas que unido a los conceptos de procesamiento profundo de la información, la percepción de sutilezas, la sobreestimulación y la empatía nos presenta lo que es la definición en sí misma del rasgo.

Extraemos de la RAE las siguientes definiciones.


Sensitivo:

adj. Perteneciente o relativo a las sensaciones o a los sentidos. Capacidad sensitiva.

adj. Capaz de sentir (‖ experimentar sensaciones).

adj. Capaz de excitar la sensibilidad.

 

Sensible: Del lat. sensibĭlis.

adj. Dicho de un ser vivo o de uno de sus órganos: Capaz de experimentar sensaciones.

adj. Capaz de apreciar algo o de reaccionar emocionalmente ante ello. Sensible a la pintura

adj. Receptivo a determinados asuntos o problemas y proclive a ponerles solución. Un Gobierno sensible a los problemas ambientales.

adj. Dicho de una persona: Propensa a emocionarse o dejarse llevar por los sentimientos. Esa película no es para personas sensibles.

adj. Perceptible por medio de los sentidos. El color es una cualidad sensible.

adj. Delicado, que por su naturaleza debe ser tratado con especial cuidado. Una materia sensible.

 

Lo que la RAE nos cuenta es que lo que no existe en idioma español es “sensitividad” como traducción a “sensitivity” ya que el término correcto es sensibilidad.

Tanto en la definición de sensitivo como sensible existen características que suelen adjudicarse a las PAS. Y si bien se pueden comulgar con unas más que otras, lo que llama la atención es que en ningún caso aparece la definición de: “Dicho de una persona que a causa de un trauma es proclive a un tipo de comportamiento”.  Y este es el punto al que quiero llegar. Sensible o sensitivo es un ADJETIVO que se otorga a diferentes circunstancias. Pero NO ES UNA ENFERMEDAD (aunque así quiera verlo la sociedad actual). Y sobre todo, los adjetivos “sensible” y “sensitivo” nunca vienen asociados sine qua non a la palabra traumatizad@. Ergo, a estas alturas podemos dejar de “patologizar” el adjetivo. ¡Sí! Patologizar no existe en la RAE… todavía, pero tod@s sabemos a qué nos referimos. Así que tiempo al tiempo.

Ser sensible no puede usarse como sinónimo de personas que sufren del síndrome de  estrés postraumático (del inglés Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD)) que sí es un trastorno. Y este trastorno sí que necesita atención integral y por tanto debe ser bien reconocido por los especialistas. Mientras, no me cansaré de recomendar el artículo de la Dra. Acevedo (neurocientífica) que describe en base a estudios de resonancia magnética funcional las diferencias entre el cerebro de una PAS y el cerebro de personas con estrés postraumático.

Ahora bien, seguimos con la RAE.


2. Del término: Trauma.


Trauma:
Del gr. τραῦμα traûma ‘herida’.

  1. m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.
  2. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.
  3. m. Med. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo.


El término trauma sí que está asociado a una condición patológica emocional o física. En la definición emocional hay apuntes importantes en los adjetivos con los que describen el trauma: duradero, negativo e inconsciente. Es importante poner estos adjetivos encima de la mesa porque la capacidad de un evento emocional de generar un trauma al parecer siempre va asociado a un evento negativo que deja una marca crónica y donde muchas veces la persona ni siquiera sabe (o no es consciente) de que dicha marca ha ocurrido. 

 

Ahora bien, como las PAS son personas que sienten con mucha intensidad, hay algunos profesionales que les parece lógico pensar que ante cualquier evento negativo (por pequeño que sea) una PAS crea una marca permanente en su psique. Pero no tiene que ser así. Partamos de la idea de que cualquier persona independientemente del grado de sensibilidad, puede experimentar un trauma. Eso es una realidad. Ahora bien, si la PAS desde su más tierna infancia aprendió sobre su rasgo, desarrolló herramientas para protegerse de la hiperestimulación del mundo actual, sabe gestionar su emocionalidad y sobre todo se acepta tal como es desarrollando una buena autoestima no tiene por qué ser más susceptible a “traumatizarse”. Y éste es el mensaje que queremos difundir desde PAS ESPAÑA. Ser PAS no es estar traumatizada, ni una patología a tratar y en especial no debería ser una cualidad humana a suprimir. Si no todo lo contrario: a potenciar.

 

Con respecto a estas marcas emocionales permanentes e inconscientes a las que llamamos trauma, trauma no es el evento que sucedió; trauma es la interpretación que damos a eso que ocurrió. Es decir, lo que pasa en la mente de una persona (consciente o inconscientemente) como resultado de un evento. Y aquí es donde las creencias juegan un papel crucial. La mente crea lo que la mente cree. ¡Sí! Es la típica frase de un libro de autoayuda. Pero si supiéramos el poder que tienen nuestras creencias en nuestro mundo (real, objetivo y tangible) creo que tendríamos más cuidado en aquello a lo que dedicamos nuestros pensamientos.

Pero el saber utilizar la terminología correcta y la evolución de dicha terminología nos hará comprender mejor nuestro presente y apuntar a un mejor futuro. A fin de cuentas, no toda experiencia negativa se convierte en un trauma. Muchas veces se convierte en un aprendizaje (el punto de vista, la interpretación, la actitud, las creencias son lo que marcan la diferencia.) Y esto es algo que sin duda podemos aprender de ensayos videográficos como el presentado por el Dr. Gabor Maté en su documental: “La Sabiduría del Trauma”. Otro día, os cuento más sobre este documental.

3. Del término: Nostalgia.


“Cualquier tiempo pasado fue mejor”. Desde el refranero multilingüe del Centro Cervantes, la frase anterior define en literatura un sentimiento de nostalgia.
Otra vez vamos a la RAE…


Nostalgia:

Del lat. mod. nostalgia, y este del gr. νόστος nóstos ‘regreso’ y -αλγία -algía ‘-algia’.

  1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
  2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.


Hasta hace bien poco tener nostalgia se consideraba un trastorno mental. Pero ya no lo es. Y eso lo sabemos no solo porque la definición de la RAE no lo contempla sino gracias a la Ciencia. Estudios recientes señalan que no es una patología sino un recurso psicológico. Por demás, un recurso que las personas emplean para gestionar las emociones negativas y los sentimientos de vulnerabilidad. O sea, es un recurso para gestionar experiencias traumáticas como emigrar en condiciones adversas, sufrir la pérdida de un ser querido, etc. 

 

¿Qué tiene que ver la nostalgia con la sensibilidad? Pues que ambas son definiciones que dependen de las circunstancias de cada individuo. Ya que ni todas las personas que sienten nostalgia están traumatizadas ni tampoco lo están todas las personas sensibles. En ambos casos no existe: BLANCO o NEGRO, sino que hay gradaciones.

 

¿Por qué hacer esta distinción es importante? Porque de esta manera es más fácil reconciliarse con la  “generación de cristal”. Ya que referirse a las personas nacidas después de “X” fecha como “frágiles”, “vulnerables” o “sensibles” crea  un hándicap. El mismo que unos años atrás, hubieran sufrido los nostálgicos de tiempos pasados. Esos mismos nostálgicos que se ufanan en manifestar que las personas de hoy “ya no aguantan nada”, que “no son fuertes como eramos antes”, que “se traumatizan con nada”. Bien, para esos nostálgicos tenemos buenas noticias. ¡Menos mal que las cosas cambian! Porque sino la nostalgia seguiría siendo un trastorno mental.

Lorea Zubiaga MD PhD
Ms Neurociencias

PD: neuroatípico, neurodiverso y neurodivergente son neologismos. Aún no aparecen en la RAE. Pero son conceptos altamente difundidos en algunos gremios para definir “funcionamientos del cerebro fuera de rango”. No obstante, el término PAS calza más con un concepto altamente difundido en medicina que es el de “variante de la normalidad”. Toda condición definida como variante de la normalidad carece de significado patológico pero se caracteriza por presentarse con una frecuencia relativamente elevada en una población (en el caso de los PAS más del 20% de la población).

Lorea Zubiaga es Investigadora Biomédica y Directora de Formación de PAS España


Fuentes:
1) Real Academia de la Lengua Española. https://dle.rae.es/

2) Acevedo B et al. The functional highly sensitive brain: a review of the brain circuits underlying sensory processing sensitivity and seemingly related disorders. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2018 Apr; 19;373(1744):20170161

3) Merians AN et al. Post-traumatic Stress Disorder. Med Clin North Am. 2023 Jan;107(1):85-99.

4) Weiss, KJ et al. What Ever Happened to Nostalgia (the Diagnosis)?. The Journal of Nervous and Mental Disease .2021 Sept; 209(9):p 622-627.

 

Usamos cookies para personalizar el contenido, proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. Si sigues navegando, aceptas las condiciones de privacidad que puedes ver en la web. View more
Aceptar