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Las Expectativas en la Neurosensibilidad por Mar Cano

26 de diciembre de 2024 sensibil Comments Off

 Esperar algo de los demás y frustrarnos cuando no ocurre tal y como esperábamos es algo muy normal en el universo humano. Sin embargo, en las personas NeuroSensibles este sentir se acrecienta mucho más, ya que su forma de vivenciar y experimentar las emociones es mucho más intensa y reactiva. Nos pasamos la vida sufriendo por presuponer cómo se tiene que comportar nuestro jefe-a, como te tiene que tratar un compañero-a, como tiene que ser tu pareja o cómo tiene que agradecerte un favor un amigo-a. Y lo peor: la mayoría de las veces esa persona ni siquiera sabe lo que esperamos de ella…

 Las expectativas que nos generan los demás, cómo deberían ser o comportarse, nos generan muchísima frustración. Ver que no se cumplen, que lo que esperamos de esa persona choca con la realidad, nos hace sufrir y desgasta nuestras relaciones.

Por eso, las expectativas, casi siempre, son más un estorbo que una ayuda.

Hasta que no abandonamos ese sentir de esperar algo de las personas, comenzamos a aceptarlas como son y a fluir en nuestras relaciones y vínculos, no encontraremos paz ni seremos libres (tener lleno nuestro “jarrón”), porque estamos poniendo esa responsabilidad en sus “jarrones” no en el nuestro.

En las Mujeres NS, las expectativas forman un triángulo con su excesivo perfeccionismo y el elevado nivel de exigencias. Una Mujer NS se exige y espera mucho de ella misma, por eso suele trasladar (proyectar) esta forma de actuar a los demás. Su perfeccionismo siempre está presente como una forma de hacer las cosas, y si no recibe todo lo que ella cree que es perfectamente esperable del otro, cae en una gran desilusión, enfado, estados de malestar, frustración y sufrimiento. Además, la empatía asociada a la neurosensibilidad también le puede jugar malas pasadas, en el sentido de creer que lo que ella siente, piensa y hace es lo correcto y es lo que “debe ser” en el otro.

Y si las expectativas nos crean tanto malestar, ¿por qué seguimos dejándonos llevar por ellas?

Se debe fundamentalmente a una serie de sesgos cognitivos, creencias erróneas o distorsiones mentales que nos alejan del pensamiento lúcido y racional:

👉🏼 1.- Pensar que los demás son como nosotros. Porque, normalmente, eso que esperamos de los demás es un reflejo de nosotros mismos. Es decir, una y otra vez volvemos a cometer el error de creer que los demás han de comportarse como yo me comportaría en su lugar. Y debemos comprender que cada persona piensa, siente y ve las cosas de forma distinta. Nadie es igual a ti por más que te quiera, que te entienda o que comparta su vida contigo. Como ya he comentado, el exceso de empatía en una Mujer NS puede llevar a esta confusión, es decir, a poner en el otro sentimientos, pensamientos o conductas que son sólo de ella, por eso es crucial trabajar también la empatía, entenderla, vivenciarla como un don para entender y ayudar a los demás, y no para cumplir nuestras expectativas.

👉🏼 2.- Creer que las personas actuamos como clones, igual todos. Que cuando alguien tiene un detalle con otro, la respuesta de ese otro siempre será dar las gracias o hacer otro tipo de reconocimiento. Las personas no somos “jarrones” con contenidos fijos y en las mismas proporciones, somos más complejas e impredecibles que incluso nuestros propios “jarrones”. Cada persona es una isla en sí misma, con sus acantilados, atolones, fauna, flora, desniveles, etc. Poseemos valores, fortalezas, experiencias, necesidades, estilos de apego, creencias, etc. muy distintas y asimétricas. Por ello nunca habrá dos “jarrones” iguales. Ni siquiera cada “jarrón” será siempre igual porque todos estamos en constante evolución. La Mujer NS alberga un alto nivel de expectativas-exigencias de ella misma, y por eso, a veces, comete el error de pensar que el otro “debe ser” tan perfecto como ella, y que exigirse mucho siempre es la mejor forma de comportarse ante el mundo.

👉🏼 3.- Suponer que tienes toda la información contextual y personal  para analizar el comportamiento de una persona. Y la verdad es que no disponemos de ella. Sólo esa persona tiene toda la información para analizar su comportamiento. Y a veces ni siquiera esa persona dispone de toda la información (por ejemplo, muchas veces nos ocurre que ni siquiera nosotros somos capaces de entender por qué hemos llevado a cabo tal o cual acción). Cuando vivimos esperando (expectando) que la persona con la que te estás relacionando sea de una manera o de otra que tú sólo imaginas, o que se comporte de una u otra forma, la frustración nos invade si no se da cómo tú esperas. Sientes malestar, rabia, enfado, frustración y, además, acabas estropeando cualquier posibilidad de entendimiento (incluso puedes llegar a condicionar la respuesta de la otra persona provocando un distanciamiento o ruptura del vínculo). En las Mujeres NS, al experimentar su mundo emocional de una forma tan intensa, es decir, sentir la rabia o el malestar de una forma más aguda y este comportamiento puede ser reactivo, y en lugar de responder puede conducirla a romper vínculos.

Por ejemplo, si alguien no me ha agradecido algún gesto amable, muy probablemente la próxima vez que me encuentre con esa persona estaré callada, distante, malhumorada, fría, etc., porque sigo esperando la respuesta que yo creo “correcta” en esa persona. Y si no se produce tal vez me distancie de ella o deje de tratarla como lo hacía hasta ahora. Y con esta conducta por nuestra parte, ¿crees que a esa persona le van a entrar más ganas de darnos las gracias o que se le va a ocurrir, ahora que me ve así y ni siquiera sabe por qué?

Como puedes ver: las expectativas de este tipo, esperar a que alguien haga lo que yo deseo, no sirven para nada. Sin embargo, cuando aprendemos a ver y sentir lo mejor de cada uno de nuestros vínculos y aceptamos todo aquello que no encaja en mis expectativas como parte de nuestros diferentes “jarrones”, empezamos a construir vínculos más sanos y a crear la mejor versión de nosotras mismas.

 

Para finalizar, te diré que existen un tipo de expectativas, llamadas Expectativas Predictivas, que pueden ayudarme a mí misma a modificar mi conducta de forma más práctica, amable y ajustada. Las creamos cuando nos anticipamos a determinados acontecimientos, usando nuestro instinto e intuición para no generar más malestar o sufrimiento. Por ejemplo, si ya intuyo o tengo señales de que un evento o encuentro al que voy a asistir puede fallar, las expectativas predictivas que genere me van a ayudar a no gastar más energía de la necesaria y a no desplegar fuerzas en esa dirección.

Mar Cano Montil 

Miembro del Comité Científico de PAS España

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