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Neuronas Espejo, de carta comodín a utilidad real

1 de enero de 2024 sensibil Comments Off

Por Lorea Zubiaga, Neurocientífica e Investigadora Biomédica

Cuando el tema de la Alta Sensibilidad empezó a remontar el vuelo alrededor del mundo, muchos profesionales que habían oído del tema y a quienes preguntaban a qué se debía esta “nueva moda” respondían que era debido a las Neuronas Espejo (NE).

De hecho, hace aproximadamente diez años, las Neuronas Espejo (NE) se hicieron “virales” en los medios. Eran tan “famosas” que se dedicaron amplios reportajes en revistas como Time o en periódicos como el New York Times. También se emitieron documentales en la CNN y en la BBC. Así, como suele pasar en Ciencia cuando algo se pone de moda, los investigadores publicaron más de 200 artículos en revistas académicas. Había NE para casi cualquier rol que desempeñase un ser humano: explicaban la comprensión de la acción y la motivación, la empatía, la imitación, la comprensión y producción del lenguaje, la mímesis literaria,  la gestión empresarial, la alexitimia, la esquizofrenia, el autismo, el trastorno de estrés postraumático y como no… la Alta Sensibilidad.


De hecho, un científico de la Universidad de California, el Dr. Ramachandran, llegó a afirmar que el descubrimiento de las NE era a la Psicología lo que el descubrimiento del ADN a la Biología. Y fue así como las NE fueron aclamadas como “células que leen la mente” o “las neuronas que dieron forma a la civilización” o la base para la comprensión del comportamiento social. Resumiendo: que con la viralidad se llegó a la desinformación (algo muy común en nuestros días).

 Pero la mayoría de los investigadores, incluido el grupo de científicos de Parma (Italia) que descubrió estas neuronas, se centraron en posibilidades realistas de las mismas evitando adjudicarles funciones que no hubieran sido demostradas fielmente. Algunas de estas funciones son la comprensión de la ejecución de una acción y el acto de la imitación. Por eso cuando la “fama” fue pasando ya no fue habitual escuchar a los medios recurrir a las NE como el comodín de turno.

¿Entonces el descubrimiento de las NE ha caído en saco roto? No. Ni mucho menos. Las NE (o mejor dicho, los sistemas especulares del cerebro) fueron y siguen siendo un elemento muy importante en el intercambio de información entre los individuos y su investigación continúa y probablemente sean la base para nuevas terapias en neurorehabilitación. Pero ya no son el Santo Grial del comportamiento humano y mucho menos la única base biológica de la empatía. Es decir, son necesarias pero no suficientes para explicar todo el entramado cerebral que tiene que ver con la conducta humana.


El descubrimiento de las NE fue un hecho fortuito realizado por el grupo de Giacomo Rizzolatti en la Universidad de Parma en 1996. Este grupo italiano supo de ellas mientras observaban el cerebro de monos macacos a los que habían conectado electrodos de medición. Los investigadores se dieron cuenta de que ciertas células se activaban tanto cuando un mono realizaba una acción como cuando ese mono veía a otro sujeto realizar la misma acción. No obstante, colocar electrodos en el cerebro humano no es éticamente posible por lo que hicieron falta 14 años para disipar las dudas sobre la presencia de neuronas espejo en el cerebro humano gracias a estudios que utilizaban el registro de una sola célula en pacientes prequirúrgicos (Mukamel et al., 2010) y el procedimiento de supresión de la repetición de la Resonancia magnética funcional en voluntarios sanos (Kilner et al., 2009). Hay que aclarar que las NE no son una estirpe celular de neuronas. Son neuronas de las de siempre (motoras o sensoriales) que se activan cuando por lógica “no toca” activarse.


Al igual que las NE de los monos (fundamentalmente en el área F5), se ha encontrado evidencia de neuronas espejo humanas fundamentalmente en la corteza premotora y la corteza motora del lóbulo parietal. En realidad, si buscáis en la literatura la localización exacta veréis que no es fácil limitarlas a un espacio porque no las define la anatomía sino la función (cómo se activan ante determinadas circunstancias). Para resumir esta localización, se han descrito 2 circuitos: el primero, en el lóbulo parietal y la corteza premotora más la parte caudal del giro frontal inferior (sistema parietofrontal), y la otra formada por la ínsula y la corteza frontal medial anterior y el cíngulo anterior.

 

Si tuviéramos que elegir una función esencial de las NE nos iríamos a la base del aprendizaje dependiente del entorno. Es decir, pongamos por ejemplo que el comportamiento de un individuo viene dado por un 30% de memoria genética y un 70% de memoria experiencial (¡ojo! porcentajes asignados de forma arbitraria). Podríamos decir que en ese primer 30% genético un 20% viene de una memoria a largo plazo o evolutiva que asegura la supervivencia de la especie y un 10% de la memoria a corto plazo o familiar dada por las vivencias de nuestros ancestros más próximos. No obstante, lo que en realidad marca la individualidad como seres humanos es el 70% de la memoria experiencial. Lo que aprendemos del entorno y este aprendizaje tiene una base importante en la imitación. Es por ello que las NE tienen su principal importancia en los fenómenos de aprendizaje por imitación o aprendizaje vicario y en el aprendizaje de tipo somatosensorial.

Como decía  Confucio: Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí. El papel principal que se les atribuye a las NE es el de la comprensión de las acciones motoras ejecutadas por otro individuo. Es decir, la capacidad de predecir los movimientos que vienen a continuación en una situación dada, siempre y cuando tenga esos movimientos previamente registrados.

Posteriormente se encontró que la activación de estas neuronas podría estar relacionada también con el entendimiento del objetivo o la finalidad de dicha acción antes de que ésta hubiese concluido. Este conocimiento se logró gracias a un experimento ampliamente reconocido llamado el experimento de la taza de té. A los sujetos se les mostraba una taza de té en varios escenarios diferentes. En el primer escenario la taza se encontraba completamente sola. En el segundo, se encontraba acompañada de galletas y otros bocadillos. En el tercer escenario se encontraba acompañada de sobras y migajas de galletas. El grado de activación máximo de estas neuronas se alcanzó en el segundo escenario, presumiblemente porque sugería la intención de ingerir la bebida y el alimento. Pareciera entonces que existe un mayor número de NE asociadas al objetivo de la acción más que a la acción misma. Y es lógica esta inferencia si pensamos que la ingesta es una actividad que asegura la supervivencia de la especie.

De hecho, esta fórmula de predecir movimientos a través de las NE es lo que se utiliza en el entrenamiento de diferentes deportes (tenis, baloncesto, fútbol, etc.) donde un jugador analiza los movimientos de su oponente para predecir su ejecución. Y como hemos visto en los penaltis no siempre se acierta. En esta misma línea de pensamiento, las NE también pueden llevarnos al error. Ésta es la base del buen hacer de un prestidigitador o un mago. Estos profesionales en el arte del engaño, saben disfrazar una acción y lograr que parezca otra, o fingir que están realizándola cuando en realidad no es así, y ello gracias a que provoca que nuestras neuronas espejo se alimenten de falsas deducciones sobre lo que realmente la otra persona está haciendo o no.

Pero la gran revolución científica está en la capacidad de desarrollar dispositivos que permitan entrenar las NE para que las personas aprendan o reaprendan una actividad. Y este beneficio es el que se observa en las terapias de rehabilitación que tratan síndromes como el del miembro fantasma y en la rehabilitación motora después de lesiones debidas a accidentes cerebrovasculares y que se están desarrollando gracias a la realidad virtual después de lesiones cerebrales. De hecho, a esta área de investigación es donde hoy en día el Dr. Rizzolatti y su equipo están poniendo sus esfuerzos.


¿Y por qué las NE interesan en el campo de la Alta Sensibilidad?
Pues porque las regiones que se activan en los estudios de la sensibilidad de procesamiento sensorial, en algunos casos, se superponen a las regiones donde se describen los circuitos espejos. Como ya se ha dicho, no es que las PAS tengan una predisposición genética a tener más neuronas espejo ni que por el contrario las personas con falta de empatía (por ejemplo, quienes sufren de trastornos del espectro autista) tengan menos neuronas espejo. En un caso y en otro, los estudios no han sido capaces de confirmar ninguna de estas hipótesis. Y de todas formas no es una cuestión de cantidad, sino de calidad. De la capacidad de recoger más experiencias del entorno… Y eso es algo que las PAS hacen más fácilmente por su capacidad de percibir sutilezas. Al igual que las NE, las áreas cerebrales que se activan en un sistema nervioso PAS no viene definido por la anatomía sino por la función. No obstante, lo que sí se ha podido valorar es que las personas con altos scores en los test sobre el SPS tienen una mayor activación de la región de ínsula y del cíngulo (regiones donde también se ha descrito una mayor activación de las NE). Entonces… ¿Son las NE lo que permite a las PAS sentir lo mismo que el otro? No necesariamente. Pero en todo caso, sí les hace más propensos a predecir las reacciones del otro porque la ínsula y el cíngulo anterior también están involucrados en la imitación de las expresiones emocionales faciales y en su interpretación.

De hecho, los grandes defensores del componente social de las NE no apoyan la teoría de la esponja emocional. Ellos dicen que la expresión de emociones son funciones complejas, no solo cerebrales sino también viscerales. Que cuando ellos hablan de ser empático o relacionar a las NE con la empatía, no están hablando de emociones sino de otro nivel de conexión. Por ejemplo. Te pinchas un dedo. Cuando esto ocurre, la corteza insular activa células y dependiendo de la intensidad también se activan células en el cíngulo anterior.  Pues cuando veo cómo te pinchan a ti, algunas células en mi cíngulo anterior también se activan… pero sólo un subconjunto de ellas. Hay neuronas del dolor sin espejo y hay neuronas del dolor con espejo. Necesarias pero no suficientes. No obstante, la predicción de un movimiento asociado con un aprendizaje de dolor (retirar la mano o hacer una mueca de dolor) hace que de forma imitativa “se sienta dolor”. En conclusión, si bien las NE no permiten “leer la mente” de nuestros congéneres, sí son claves a la hora de predecir acciones y reacciones ante una situación dada. Y sobre todo, son esenciales en el aprendizaje por imitación, algo que sin duda beneficiará a muchas terapias de rehabilitación. Así que aún queda mucho por explorar aún en este campo y estaremos atentos a  las nuevas tecnologías que se están desarrollando para entrenar las NE desde la realidad virtual.

 

Lorea Zubiaga MD PhD
Ms Neurociencias
Lorea Zubiaga es Investigadora Biomédica y Directora de Formación de PAS España

 

Fuentes:

  1. Bonini L et al. Mirror neurons 30 years later: implications and applications. Trends Cogn Sci. 2022 Sep;26(9):767-781.

 

  1. Bekkali S et al. Is the Putative Mirror Neuron System Associated with Empathy? A Systematic Review and Meta-Analysis. Neuropsychol Rev. 2021 Mar;31(1):14-57.

 

  1. Errante A et al. Effectiveness of action observation therapy based on virtual reality technology in the motor rehabilitation of paretic stroke patients: a randomized clinical trial. BMC Neurol. 2022 Mar 22;22(1):109.
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