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Emoción-Sentimiento-Memoria

20 de abril de 2023 Antonio Chacón Comments Off

En una entrada anterior hablábamos de si el tener más o menos sensibilidad era directamente proporcional a interpretar un evento como negativo y por lo tanto exponerse a crear una herida emocional que pudiera llegar incluso a convertirse en un trauma.
Recordemos que ser más sensible, no es igual a ser más vulnerable o más “traumatizable”.   

 

Ahora bien. Hoy os quiero hablar de un tema que es aplicable a cualquier individuo, tenga las características que tenga. El tema es nuevamente clarificar algunos términos.

Cuando se habla de EMOCIONES muchos lo llevan al campo subjetivo. De ahí, que parezca que decir que una persona emocional fuese algo negativo. Una EMOCIÓN es la reacción fisiológica (señales químicas) de tu organismo ante una situación o evento externo o interno. Los diversos estados emocionales son causados por la liberación de neuromediadores u hormonas, las cuales reaccionan con sus tejidos objetivo, como pueden ser las glándulas suprarrenales, el sistema digestivo, el cerebro, etc. Si estas señales se procesan, por ejemplo, en el cerebro algunas emociones pueden pasar a ser sentimientos y en ciertos casos pueden convertirse en lenguaje (interno en forma de pensamientos o externo cuando lo verbalizamos).

 

Por otro lado, SENTIMIENTO es la impresión afectiva (aquí si es un poco más subjetivo) que tiene una persona ante una emoción, es decir, la interpretación que le da. Esta interpretación viene dada por la experiencia vivida por cada quién. Esta impresión afectiva (o impronta) se maneja desde la memoria autobiográfica y es un cúmulo de conceptos que nuestro cerebro aprendió a lo largo de su desarrollo por las experiencias individuales. Vivencias que determinar si fueron positivas o negativas depende de cada quién. Las improntas suelen convertirse en creencias, y dichas creencias son más difíciles (que no imposible) de gestionar porque muchas de ellas actúan desde el inconsciente.

 

Los investigadores han identificado un mecanismo cerebral que asocia la información con las emociones (respuesta fisiológica) para mejorar la memoria (la impronta). Y aquí es donde vamos a complicar un poco el tema, hablando de neurociencias.

La mayoría de las personas recuerdan con mucha más claridad acontecimientos ligados a emociones -como el día que conoció a su pareja- con mucha más claridad que eventos que no generaron la misma respuesta fisiológica emocional. Los investigadores no están seguros de cómo prioriza el cerebro humano los acontecimientos emocionales en la memoria, pero empiezan a descubrir ciertos mecanismos que podrían explicar mejor este proceso.

 

En un estudio publicado a principios de este mismo año 2023 en Nature Human Behaviour, el profesor J. Jacobs y su equipo identificaron un mecanismo neuronal específico en el cerebro humano que etiqueta la información con asociaciones emocionales para mejorar la memoria. Ellos demostraron que ondas cerebrales de alta frecuencia en la amígdala y el hipocampo.

Para que estos nombres no nos suenen tan raros hacemos una aclaración.
La amígdala es un núcleo con forma de almendra (de ahí su nombre que viene del griego amygdale) que está en el cerebro y es el centro neurálgico de los procesos emocionales. Esta “almendra” está justo por delante de otra estructura a la que llamamos hipocampo. El hipocampo es una palabra que también viene del griego y significa caballito de mar. Pues bien este “caballito de mar” es el centro neurálgico de los procesos de memoria. Que una estructura esté tan cerca de la otra no es por azar. Evidentemente, en esta posición anatómica hay un interés funcional.


La creciente prevalencia de trastornos de la memoria como la demencia ha puesto de relieve los efectos perjudiciales que la pérdida de memoria tiene en las personas y en la sociedad. Trastornos como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) también pueden presentar procesos de memoria desequilibrados. Y es que las emociones (recordemos, señales química fisiológicas de un evento externo o interno) lo que buscan principalmente es que el cerebro “aprenda” de la experiencia y por eso su núcleo está tan cerca del centro de la memoria. Este aspecto es algo que más o menos siempre se ha sabido o intuido, pero no es hasta esta nueva publicación que su mecanismo se ha desvelado.

¿Y por qué ahora? Porque la mayoría de las investigaciones sobre mecanismos neuronales se siguen llevando a cabo en animales, como las ratas, porque estos estudios requieren acceso directo al cerebro para registrar la actividad cerebral y realizar experimentos que demuestren la causalidad, como la interrupción cuidadosa de los circuitos neuronales. Pero es difícil observar o caracterizar un fenómeno cognitivo complejo como la mejora de la memoria emocional en estudios con animales. Por demás, viene bien aclarar que muchos de los resultados encontrados en los animales no pueden ser traspolados al ser humano. No obstante, estudiar estos procesos en las personas requieren de métodos indirectos, ya que manipulaciones directas contravienen los protocolos éticos de las investigaciones.

 

Para estudiar este proceso un poco más directamente en humanos, el grupo del profesor Jacobs analizó datos de experimentos de memoria realizados con pacientes de epilepsia sometidos a registros cerebrales intracraneales directos para la localización y el tratamiento de las crisis. Durante estas grabaciones, los pacientes epilépticos memorizaban listas de palabras mientras los electrodos colocados en el hipocampo y la amígdala registraban la actividad eléctrica del cerebro. Recordemos que estos electrodos fueron colocados como parte de un protocolo de tratamiento a las convulsiones. Son electrodos que en muchos casos mapean dónde deben colocarse los dispositivos neuroestimuladores que aliviarán las crisis en las personas con epilepsia.

 

Al caracterizar las asociaciones emocionales de cada palabra mediante clasificaciones de emoción los investigadores descubrieron que los participantes recordaban mejor las palabras más emocionales, como “perro” (emoción=alegría) o “cuchillo” (emoción=miedo) que las más neutras, como “silla”. Así, pudieron observar que cuando los participantes recordaban palabras emocionales, la actividad neuronal de alta frecuencia (30-128 Hz) se volvía más prevalente en el circuito amígdala-hipocampo. En cambio, se dieron cuenta que este patrón de alta frecuencia estaba ausente cuando los participantes trataban de recordar palabras neutras o cuando no lograban recordar una palabra.


Posteriormente, analizaron un subconjunto de estos pacientes que habían realizado la tarea de memoria mientras se les aplicaba estimulación eléctrica directa en el hipocampo para la mitad de las palabras que los participantes tenían que memorizar y entonces descubrieron que la estimulación eléctrica perjudicaba de forma clara y consistente la memoria específicamente para las palabras emocionales. Así mismo, se observó que la estimulación eléctrica también disminuía la actividad de alta frecuencia en el hipocampo. Esto demostró que, al eliminar el patrón de actividad cerebral asociada con la memoria emocional, la estimulación también se reducía la actividad emotiva.

Que haya fenómenos que alteren la formación de memoria no quiere decir que se favorezca el olvido. Es como cuando decimos que el frío como concepto sólo existe ante la ausencia de calor. Lo importante es que ahora que se conocen mejor los circuitos emocionales de la memoria, se abren nuevas posibilidades para el tratamiento de patologías como el Síndrome de Post Stress Traumático (SEPT) así como también ofrece alternativas para protocolos de prevención de trastornos de la memoria.

En este sentido es importante que también tengamos en cuenta que el que podamos distinguir estos circuitos hace también más factible diferenciar la sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS) que es el mecanismo cerebral que caracteriza a las PAS de condiciones como el SEPT. La SPS involucra de forma diferencial regiones cerebrales implicadas en el procesamiento de recompensas (para estímulos positivos), la memoria, el autocontrol, la homeostasis fisiológica, procesamiento del yo-otro, empatía y conciencia. ¿Una PAS puede sufrir de SEPT? ¡Por supuesto! Como ya comenté en una oportunidad…, nadie está exento de ello. Sin embargo, si bien el umbral inicial puede ser más alto (mayor propensión) su capacidad de reflexión y autocontrol le otorga cierto grado de resiliencia.

Lo relevante de esta información, es que el que podamos distinguir unas condiciones de otras, sin duda ayuda a las personas a interpretar las situaciones en su justa medida, evita que se les adjudiquen etiquetas sin más, y sobre todo abre opciones al cambio. El cambio siempre es posible.

Lorea Zubiaga MD PhD
Ms Neurociencias
Investigadora Biomédica y Directora de Formación de PAS España


Fuentes:

  1. Qasim, S.E. et al. Neuronal activity in the human amygdala and hippocampus enhances emotional memory encoding. Nat Hum Behav (2023).
  2. Meeres J & Hariz M. Deep Brain Stimulation for Post-Traumatic Stress Disorder: A Review of Experimental and Clinical Literature. Stereotact Funct Neurosurg. 2022 Jan 3:1-13.
  3. Grinapol S et al. The role of sensory processing sensitivity in the early traumatic stress reaction: Predicting posttraumatic stress symptoms. Personality and Individual Differences. 2022 Feb;185.
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