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Exposición: “De Naturaleza Altamente Sensible” (28 de febrero a 22 de marzo)

PRESENTACIÓN

Este proyecto nace de una forma de estar en el mundo.

“De naturaleza altamente sensible” no es una exposición concebida para ser recorrida con prisa ni comprendida desde un único punto de vista. Es una invitación a detenerse, a mirar con atención y a habitar el tiempo desde la presencia.

La pintura aparece aquí como un acto de escucha: del entorno, del cuerpo y de la experiencia vivida. Cada obra propone un lugar de pausa, un espacio donde la mirada puede descansar sin necesidad de interpretar ni resolver nada.

Este proyecto ha sido concebido específicamente para el espacio museístico, atendiendo tanto a su arquitectura como a su ritmo, y se adapta a ella sin imponerse, buscando siempre el diálogo y la convivencia.

MARCO CONCEPTUAL

La alta sensibilidad es entendida en este proyecto no como un rasgo aislado, sino como una condición profunda de percepción. Pintar desde esa condición implica prestar atención a lo que suele pasar desapercibido: los gestos mínimos, los silencios, los tiempos intermedios, lo cotidiano habitado con cuidado.

La obra no parte de una idea previa que deba ser ilustrada. Surge del encuentro entre experiencia, memoria y presencia. La pintura se convierte así en una forma de estar, más que en un objeto que representar.

El proyecto dialoga de manera natural con el libro inédito del propio autor Mar adentro. 49 encuentros y 1 horizonte desde la sensibilidad profunda, cuyos textos acompañan el recorrido como resonancias poéticas. No explican las obras ni las interpretan: amplían el espacio de percepción.

ESTRUCTURA EXPOSITIVA

La exposición se articula como un recorrido experiencial, flexible y adaptable al espacio real del museo. No se plantea como un itinerario rígido, sino como una sucesión de estados.

El proyecto se organiza mediante:

  • Dos salas propias, donde el recorrido se desarrolla con continuidad.
  • Espacios compartidos, en los que determinadas obras funcionan como islas de atención dentro del conjunto del museo.

La unidad del proyecto no depende de la continuidad física absoluta, sino de su coherencia interna y perceptiva.

DESARROLLO DEL RECORRIDO

UMBRAL

Esta primera parte introduce al visitante en el estado del proyecto. No propone una narración, sino una disposición.

Las obras aquí reunidas invitan a bajar el ritmo, a abrir la mirada y a entrar en la exposición desde la atención y la escucha. Es un espacio de preparación, donde el visitante se sitúa antes de comenzar el recorrido.

CAMINAR Y PERCEPCIÓN

Ahora, las obras aparecen de manera autónoma, sin necesidad de continuidad directa entre ellas. Funcionan como puntos de pausa y respiración, manteniendo una atmósfera común basada en el caminar, el paisaje y la experiencia del entorno.

Estas piezas permiten que el proyecto se filtre por el museo con discreción, dialogando con otras propuestas sin perder identidad ni intensidad.

TIEMPO Y VIDA

En este punto del recorrido se introduce de forma explícita la dimensión temporal y vital. Las obras aquí situadas actúan como un umbral entre el paisaje y lo humano, entre el transcurrir y la conciencia de estar vivos.

Es un espacio de paso, pero también de reconocimiento.

LO HUMANO / HORIZONTE

La última parte no funciona como un cierre, sino como una integración.

Aquí aparecen el rostro, la pausa compartida, lo doméstico y la luz cotidiana. La sensibilidad deja de ser interior para habitar lo común. El recorrido culmina sin énfasis ni conclusión cerrada, dejando al visitante en un estado de continuidad más que de final.

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